Los cartelistas de la revolución española 1936/1939. Quienes son los que dieron color a la revolución “Roja y Negra” española?

  Durante la revolución española se diseñaron más de 3 000 carteles, cada uno impreso entre 3 000 y 10 000 copias, sumando así más de diez millones de carteles pegados en las paredes (1) sobre un periodo de unos 1 000 días. Esos carteles cuentan, con la misma riqueza que los libros, las fotos o las películas, las luchas, los acontecimientos, los combates, el cotidiano de ese periodo tan agitado. Constituyen un recurso a más para entender la complejidad de la revolución libertaria española. En España, entre 1936 y 1939, en el bando antifascista, cientos de carteles de colores vivos cubren las paredes de las fábricas, de los talleres, de las escuelas, de las ciudades, de los pueblos. Muchos son reproducidos en otro tipo de soporte: portada de periódicos, de revistas, sellos, postales, decoraciones para los mitines o los teatros, o incluso pintados sobre los trenes. Esos carteles arrojan una luz nueva sobre los acontecimientos, vuelven a dar vida, color y humanidad a los actores de la guerra civil española, representados hasta la fecha únicamente en blanco y negro.

Esos carteles no son la manifestación de artistas aislados (solitarios / apartados) o de una generación espontánea. Desde los años 1920, Helios Gómez, Manuel Monleón, los hermanos Ballester, Josep Renau (para los comunistas) se organizan en sindicatos (UGT y CNT), crean la Unión de Escritores y Artistas Proletarios en Valencia, o el grupo “El Nis” o “Art Lliure” (“arte libre” en catalán). Algunos como Ramón Acín (2), Josep Renau o Manuel Monleón teorizan; otros, perseguidos por la represión, viajan por Europa o por América Latina, donde descubren las vanguardias artísticas. Es el caso de Helios Gómez que recorre Bélgica, Alemania y la emergente URSS. Esos grupos organizan exposiciones sobre el arte revolucionario (Madrid 1933). Al inicio de 1936 nace en Barcelona el SDP (Sindicato de los Dibujantes Profesionales - UGT) cuya estructura compuesta por artistas de todas las tendencias es representativa del propio desarrollo de la Guerra Civil: unión antifascista, transformación revolucionaria y autogestionaria, luego militarización y enfrentamientos (armados) de libertarios y populistas contra comunistas y catalanistas.

A partir del verano de 1936, en España, diseñar un cartel es tanto un acto militante como un planteamiento artístico. Son o bien los sindicatos, o una corporación, o una organización de mujeres, o un grupo libertario etc… quien los encarga. Hasta los acontecimientos de Mayo 1937, cerca de la mitad de la producción de carteles está relacionada con la transformación social y cultural.

Al final de 1936, en Barcelona hay cerca de 1 800 artistas que diseñan y producen los soportes gráficos de la guerra contra el fascismo y de la revolución social en marcha. Incluso pintan reproducciones de carteles encima los trenes. Esos hombres jóvenes (las mujeres son muy pocas) no son todos fervientes militantes, sino simples artistas libres que condenan el fascismo. Algunos de ellos se han encontrado en el bando republicano sin realmente quererlo: en el SDP les llaman los “café con leche”.   

Esos grafistas, que trabajan en Valencia, Gijón, Madrid o Barcelona, son considerados y pagados como milicianos en el frente (el frente de la cultura). También luchan contra los fascistas armas en mano. Bauset, Miralles Sanz, son milicianos en el seno de la Comisión de Artes Gráficas de la Columna de Hierro. Eleuterio Blasco Ferrer, Jesús Guillén Bertolin y Helios Gómez se incorporan en la Columna Durruti. Carles Fontserè, miembro de las Brigadas Internacionales, es herido en el frente de Madrid. Toni Vidal, Esbelt y Josep Bartolí (un militante del POUM) se incorporan a la Columna Ascaso. Etc… Algunos son heridos, otros con menos suerte mueren en el frente.    Hemos identificado a más de cien artistas de tendencia libertaria: Arturo y Vicente Ballester; Manuel Monleón; Miralles Sanz; Josep Ricards Obiols; Euleterio Bauset; José Iturzaeta; Xavier Badia Vilatò; Sim (Rey Vila); Francisco Carreño; Luis García Gallo; Carles Fontserè; Francesc Riba Rovira; Allaber; Gumsay; Castilla; Helios Gómez; Jacint Bofarull; Muro; Antoni García Lamolla; Esteban y Eduardo Vicente; Giménez; Toni Vidal; Augusto; Manuel Camps Vicens; Juan y Julio; Ruiz; Carme Millà, etc.

Aunque no tienen la fama de Miró o Picasso, algunos de sus carteles dieron la vuelta al mundo. La mayoría de ellos provienen de las escuelas de Bellas Artes de Barcelona, Bilbao, Madrid y Valencia. Aunque no todos sean anarquistas, son afiliados a los sindicatos de la CNT (SUPL) o de la UGT de Barcelona (SDP); de Madrid (Profesionales de Bellas Artes); de Valencia o de la zona noroeste. Firman de las siguientes maneras: Taller cartelistas CNT, o con un seudónimo (como SIM), o Front Unic de Dibuixants CNT-UGT (Frente Único de Dibujantes CNT-UGT). Todos diseñan y realizan carteles, postales, sellos, portadas de libros y de periódicos e incluso billetes de monedas locales.  

Tras la derrota, sufren el mismo destino que el pueblo español: el exilio, los campos del Languedoc (e incluso los campos de concentración nazis); y para los que se quedan en España: las cárceles o los trabajos forzados (M. Monleón y Bauset); otros se esconden y tratan de retomar una vida “normal” como grafistas publicitarios.   

De algunos de ellos, sólo conocemos su nombre (o su seudónimo), de otros conseguimos recolectar información que hemos reflejado en el libro y en la página web Los carteles de los Luchadores de la Libertad (1).    Desde la primera exposición de carteles organizada en Barcelona en 1986, en general su obra está de nuevo valorizada y reconocida. La labor de memoria histórica (exposiciones, libros, museos, fundaciones) les rinde homenaje y contribuye así al reconocimiento de esta extraordinaria revolución social y cultural.

Wally Rosell, Ramon Pino

Les affiches des combatant-e-s de la Liberté. Espagne 36 (Editions Libertaire 2006)